miércoles, 21 de agosto de 2013

Crisis profesional

Nunca me gustó trabajar. Odio levantarme temprano, y más para hacer algo que me aburre.
Por eso pensé que cuando empezara a dar clases, a "trabajar de lo mío", ese malestar del domingo por la noche se iba a acabar, me iba a levantar con ganas, iba a disfrutar el trabajo.
No pasó. Todavía no me pasa. No tengo ganas. Me embola preparar las clases para un grupo de adolescentes que "saben" de antemano que se van a aburrir, que me dicen sin tapujos que odian leer.
Creo que lo que más me pesa es sentir que pierdo el tiempo cuando podría estar en casa con mi gorda.
¿Cuánto tiempo va a durar esto? ¿Es el puerperio y mi sincronización con la supuesta "angustia del octavo mes" de Catalina? ¿Es la educación normal, que me parece cada vez más retrógrada?
Estoy estancada, aburrida, triste, desorientada. Me conecté con mi ser madre y me desconecté del mundo laboral, y ahora no puedo volver a armar la conexión.
Creo que hay una partecita de mí que quiere sentirse "realizada en el aspecto profesional". Pero la otra parte, la hembra mamífera, maternante y lactadora, por ahora está ganando la pulseada.

Otros fragmentos que me rondaron