lunes, 18 de septiembre de 2017

Opus sanguinis

Nos amábamos. Hasta que tuvimos una hija.
Y entonces descubrimos que son más nuestras diferencias. Nuestras infancias tan distintas son las lentes con que miramos a nuestrxs hijxs; y la distancia se hace notoria. Son irreconciliables porque no dejamos que haya conciliación. Todo es conflicto.
El beso que me diste antes de acostarte se me quedó anudado en la garganta.
Y a esto que nos mantiene unidos no sé qué nombre ponerle. ¿Costumbre? ¿Miedo a estar sola? ¿Necesidad de armar familia? ¿Amor?
Tampoco sé si esto que escribo es un deseo real o es la fatalidad de una escritora que espera agazapada a que se acerque una oportunidad para saltarle encima, clavarle el colmillo en la yugular y dejarla morir lentamente mientras va escribiendo con su sangre el inicio de la nueva obra. Opus sanguinis.
Nada parece tener que ver con nada, pero todo tiene que ver con todo.

Otros fragmentos que me rondaron