martes, 14 de mayo de 2013

La lucha interna

   Catársis de ayer a la noche, después de un día muuuy complicado…

Catalina aprendió a ponerse boca abajo. Es todo un logro, y se cansa muchísimo mientras lo hace. ¡Hay que verla cómo se agita! Lo que no puede hacer todavía es volver a girar para quedar boca arriba; entonces, cuando se siente incómoda, empieza a quejarse y a lloriquear para que la levante y la acueste otra vez boca arriba (o la tenga un poquito a upa).
Así que, así está la cosa: adquirir una nueva posición no la volvió un poco más independiente como me imaginé; al contrario, tengo que estar al lado de ella todo el tiempo para alentarla y felicitarla por su esfuerzo, y devolverla a su posición original cuando deja de estar cómoda.
El problema es que en lugar de ver este proceso como un paso más en el crecimiento de mi hija, y disfrutarlo, me quejo porque no puedo hacer otra cosa más que estar pendiente de ella durante ese rato. Y me descubro rogando que se duerma, para poder hacer… ¿qué? ¿Entrar al facebook? ¿Boludear en internet? ¿Colgar la ropa que puse a lavar en su siesta anterior? Ponele que esto último está “bien” que quiera hacerlo… ¿Pero desde cuándo me interesa ser una “buena ama de casa”? Me la paso diciendo que tengo mucha suerte porque, entre licencia y vacaciones, voy a poder estar con mi bebé hasta los seis meses… ¿y resulta que ahora quiero que duerma en lugar de disfrutar cómo crece cada día?
Mientras la mujer racional escribe esto, la madre puérpera me grita desde algún lugar del cuerpo para que no deje de prestarle atención a su voz. Y me dice que me haga cargo de ese estado de fastidio que me ganó hoy toda la tarde.
Me hago cargo, che, por eso me pregunto qué cosas tengo que hacer más importantes que ver crecer a Cata.
Ja. ¿La maternidad no era el mundo color de rosa que te hicieron creer? No, a veces puede no ser tan divertido como pensaba, a veces me agota esta niña demandante y dependiente.
¡Claro que es dependiente! ¿Qué esperabas? 100% dependiente de su madre; ya sabía que esto iba a ser así. Estoy haciendo lo mejor que puedo para darle una crianza feliz.

Sí, así está la cosa. Convivo con una mujer racional y una madre puérpera dentro de mí. Mejor me voy a dormir antes de que se agarren de las mechas. (No hay nada más reparador que el sueño, ¿no?).

Otros fragmentos que me rondaron